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Johnny Tractor y su Pandilla

Una historia John Deere para niños

Johnny Tractor De un cuento de Louise Price Bell
Ilustraciones de Roy A. Bostrom

Este libro fue publicado originalmente por Deere & Company en 1958.
Fue distribuido a familias granjeras en toda la unión americana mediante la red de distribuidores John Deere. Desde ese tiempo, Deere ha recibido literalmente cientos de cartas pidiendo copias.
Al parecer aquellas personas que leyeron el libro de niños ahora desean compartirlo con sus hijos o nietos.
Es a esta nueva generación a quien esta edición está dedicada.

Copyright © Deere & Company, 1988 Moline, Illinois


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Johnny Tractor y su Pandilla

La granja

La luna y las estrellas brillaban. Era de noche, y en la granja de Don Fermín, las luces de la casa resplandecían alegremente.

La granja y el campo guardaban silencio. Todas las vacas, cerdos y gallinas dormían profundamente.

Pero en el galpón, las máquinas agrícolas de Don Fermín estaban bien despiertas. Conversaban en voz muy baja con su lenguaje propio.

Porque ellas tienen un lenguaje propio, lo mismo que los árboles y las flores.


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Johnny Tractor y su Pandilla

Charla nocturna

Johnny Tractor estaba en el centro. Por su condición de tractor, él era el líder.

Se sentía seguro de ser la máquina más importante en toda la granja.

Sabía que era buen mozo y que lucía bien con su vistosa campera verde y amarilla y sus enormes ruedas negras.

Paco Arado estaba enganchado detrás de Johnny.

Temprano por la mañana, Don Fermín vendría a buscarlos. Ese día les tocaba trabajar en el campo a lo largo del arroyo.

"Para este año Don Fermín quiere una gran cosecha de trigo en su campo", dijo Paco.


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Johnny Tractor y su Pandilla

Pedro, Johnny y Rosita

Pedro Disco gruñó. Tenía voz profunda. "Ese campo es muy seco, Paco; Don Fermín te usará para ararlo, pero después tendré que intervenir yo para romper los terrones."

Johnny Tractor retó a Pedro Disco: "No seas tan orgulloso," le dijo. "Don Fermín también usa a Rosita Rastra para poner a punto el campo."

Esto agradó a Rosita. Le gustaba recibir la atención especial de Johnny.

Entonces habló ella. Su voz era suave y limpia, como lo era su trabajo sobre el campo.

"Bueno, a veces Don Fermín me usa también a mí." Mientras hablaba, hizo saltar una partícula de tierra con una de sus muchas uñas.

"Yo siempre estoy lista para cumplir con mi tarea."


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Johnny Tractor y su Pandilla

Susana y Julia

"¿Y acaso yo no estoy siempre lista para cumplir con la mía?" protestó Susana Sembradora.

"Yo acuesto las semillas en el surco y las arropo con una buena capa de tierra para que crezcan sanas y fuertes. Y no sólo eso: hasta puedo poner abono en el suelo para que no se queden con hambre."

"A veces," insistió Susana, "pienso que soy casi tan importante como Johnny Tractor." Y se quedó satisfecha de sus palabras.

Antes de que Johnny Tractor pudiera contestarle, Julia Pulverizadora se metió en la conversación.

"También yo soy importante", gritó. "Acabo con las malas hierbas que no dejan crecer a las plantas. Si no fuera por mí, los campos de Don Fermín estarían llenos de malezas en vez de maíz, trigo, papas o remolachas."

Todas las máquinas estuvieron de acuerdo y asintieron con la cabeza. "Sí, Julia, eso no se te puede negar."


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Johnny Tractor y su Pandilla

... en medio de la discusión

Johnny Tractor no pudo aguantarse más. Clavó una rueda y con la otra dio media vuelta a toda velocidad.

Su giro fue tan brusco que el pobre Paco Arado se mareó.

"¡Ah! Julia, hablas mucho, pero ¿cómo te la arreglarías sin mi ayuda?" presumió Johnny moviendo el volante. "Soy yo quien te tira cuando trabajás en el campo, ¿sabés?".


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Johnny Tractor y su Pandilla

Johnny y Carlota

Johnny Tractor sacó pecho y, lleno de arrogancia, caminó alrededor del grupo. "La verdad es que yo tengo que ayudarlos a todos", afirmó. "Yo tiro en el campo de Laura Segadora y de Flora Enfardadora. Y mis fuertes músculos hacen girar a Manolo Molino para moler el alimento de los cerdos. ¡Yo soy el más importante de todos!" rugió Johnny con orgullo.

"¡Callate, charlatán!" le gritó la enorme Carlota Cosechadora. "Vas a despertar a las gallinas. Además, no sé por qué te das tanta importancia. Yo no te necesito para nada. Hago mi trabajo solita. Me basto con mi propio motor. ¡Enterate de una vez!"


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Johnny Tractor y su Pandilla

Johnny avergonzado

Johnny Tractor no pudo encontrar respuesta, sabía que Carlota realmente no lo necesitaba.

Entonces bostezó y simuló irse a dormir.

Johnny empezó a sentirse muy avergonzado de su comportamiento.

Finalmente se disculpó con sus amigos: "Bueno, después de todo, supongo que Don Fermín no podría arreglárselas sin cualquiera de nosotros. En realidad, de una manera u otra, nos necesita a todos."


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Johnny Tractor y su Pandilla

La pandilla está feliz

Todas las otras máquinas estuvieron de acuerdo con él, y el pequeño enfado que las había separado desapareció.

"Mejor es que ahora descansemos un poco, si desean seguirme mañana en el campo" agregó Johnny tractor con tono amable, mientras afirmaba sus ruedas en el suelo.

Poco tiempo después el sol espantaría a la luna fuera del cielo, y el gallo los despertaría con su "ki-ki-ri-kí".


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Johnny Tractor y su Pandilla

FIN

Esa noche debían descansar, lo mismo que Don Fermín y su familia. Al día siguiente los esperaba a todos un duro día de trabajo.

Pronto quedaron profundamente dormidos.

FIN


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