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La Casa Embrujada

Una historia John Deere para niños

Johnny Tractor De un cuento de Kirk Barron

Copyright © Deere & Company, 1999 Moline, Illinois








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La Casa Embrujada

Era una hermoso atardecer de verano. Los rayos del sol reflejaban sobre Johnny Tractor y Flora Rotoenfardadora mientras estaban trabajando en los últimos rollos de pasto de la temporada.

Flora y Johnny

Cuando tomaron una curva sobre el campo, divisaron la vieja casona de los Austin, que había sido una enorme y hermosa casa de campo, pero desde ya hacía mucho tiempo estaba abandonada y venida a menos.


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La Casa Embrujada

Aunque ellos por la mañana ya habían pasado enfrente dijo Johnny “Este lugar tiene realmente un aspecto fantasmagórico”.

“Si”, dijo Flora “Siempre siento que me corre frío por la espalda”.

Johnny y Flora acercándose a la casa Austin

El sol estaba ya por desaparecer cuando ellos habían terminado los últimos rollos y emprendían el camino de regreso a la casa. Johnny condujo rápidamente cuando pasaban por delante de la vieja casa Austin.

“Vos no tenés miedo, ¿no?”, dijo Flora.

“¡¿Yo?!. ¡Yo no tengo por qué tenerlo!”, respondió Johnny orgulloso.

Frente a la casona de los Austin


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La Casa Embrujada

En el mismo momento sonó un fuerte y quejoso creeeeeeek de la casa Austin.

El ruido asustó a ambos de tal manera, que Johnny condujo el regreso a la casa tan rápido como sólo él podía.

Ruidos en la casa


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“Quizas no deberíamos contar nada a los otros sobre el ruido”, dijo Flora “Si no, van a creer que estamos locos”

“Si”, contestó Johnny. “Además tal vez pudo ser el viento o algo parecido”

Naturalmente, ambos sabían que esa noche de ninguna manera había sido una noche ventosa.

Johnny y Flora muertos de miedo


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La Casa Embrujada

Un mes después, para la noche de Brujas, Carlota, la cosechadora de granos, cosechaba en el campo en las cercanías de la casona Austin.

 

El Gran John, que era tractor mayor y Sonia, la tolva le ayudaban a Carlota.

Carlota, Johnny y Sonia trabajando juntos


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La Casa Embrujada

Cuando ya hacía rato que había caído la noche, acordaron todos detener las tareas y regresar.

 

Tal como les había pasado a Johnny y a Flora, los 3 escucharon un raro y fuerte ruido cuando pasaron delante de la vieja casa.

Carlota, Johnny y Sonia corriendo por el miedo a los ruidos

Buzzzzzzz, rumBaurmBa, Bang! Bang! Bang! Y tal como Johnny y Flora lo habían hecho antes, regresaron a la casa tan rápido como pudieron, muertos de miedo.


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La Casa Embrujada

Reunidos en el galpón

Ellos jadeaban y resoplaban todavía, cuando llegaron al establo. Los otros, Johnny, Flora, Pedro cargador y el gator Abel estaban todos ahí.

“¿Qué pasa con ustedes, muchachos? Parece como si hubieran visto un fantasma”, dijo Pedro.

“Yo creo, que eso hemos visto......” respondió Sonia.

 

Carlota era la más grande, Gran John el más fuerte, pero ambos estaban evidentemente tan asustados como Sonia.

Johnny preguntó: “¿Ocurrió en lo de la vieja casa Austin?

Sorprendidos preguntaron al mismo tiempo Carlota, Gran John y Sonia: “Si, pero  ¿cómo sabés vos de esto?

 

“Bien, Johnny y yo vivimos hace un tiempo lo mismo que ustedes” dijo Flora.

Al mismo tiempo todos comenzaron a tener miedo.

Pedro añadió: “Saben ustedes, yo oí decir a los campesinos, que en estos últimos tiempos hay muchos movimientos alrededor de la casa Austin”.

Gator Abel enfrenta a sus amigos

“¿Qué querés decir con “movimientos”?” preguntó el gator Abel. Abel era el más pequeño y trataba constantemente de probar a los demás.

 

“Esto significa que alguien o algo está haciendo alguna cosa allá”, dijo Pedro.

Aunque Abel tenía tanto miedo como los otros, gritó: “Ustedes están todos locos. Es sólo una vieja y desocupada casa. Allá no hay nada a lo que se le pueda tener miedo”.

”Ah, ¿si?” dijo Johnny “Por qué no vas entonces mañana allá y encontrás de dónde salen los ruidos?”

“Bien”, respondió Abel. “Pero yo voy ahora”, y salió.

 

Johnny se sintió totalmente miserable por haberle respondido tan rudamente, pero él sabía exactamente que en la casa Austin algo sucedía.


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La Casa Embrujada

Hasta desde la lejanía Abel podía ver un raro resplandor en la niebla sobre la vivienda  Austin.

 

Cuando él pasó la última loma antes de llegar a la casa, pudo entonces también escuchar los ruidos.

 

“Clank, clank. Boomm Wizz”

 

Él tenía demasiado miedo como para seguir avanzando.

Abel con mucho miedo


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En ese momento lo alcanzaron Johnny y los otros. Al verlos Abel realmente se sintió más tranquilo.

“Tenés razón Abel” dijo Johnny. “No debemos tener miedo de algo si no sabemos qué es.”

Y así fue como siguieron camino a la casa Austin, con Abel haciendo punta.

Juntos en camino hacia la casa Austin


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La Casa Embrujada

...y quedaron muy sorprendidos, de encontrarse con un grupo de operarios, que con herramientas y pinturas en medio de linternas que daban luz, estaban renovando la casa.

 

En el camino de regreso se reían sobre lo vivido y sus temores habían sido superados.

 

Al día siguiente estaban realmente contentos cuando escucharon que el granjero Fermín pedía ayuda para una agradable familia que se mudaba a la vieja casona Austin.

La realidad de la casa Austin

FIN


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